El centro no es un barrio de compras como SoHo. No hay una fila de escaparates por la que pasear, porque el Distrito Financiero se construyó para oficinas y las calles son estrechas y sombreadas. Lo que tiene, en su lugar, son dos grandes centros interiores integrados en nodos de transporte, ambos a unos diez‑quince minutos a pie de John Street, más un puñado de pequeños rincones que vale la pena conocer.
La ventaja práctica es el clima. Puedes pasar una tarde entera comprando aquí sin salir mucho, porque el complejo del World Trade Center está conectado bajo tierra. Eso importa en febrero, y también en una tormenta de agosto.
Dos cosas que debes saber antes de ir. Primero, la ropa y el calzado por debajo de $110 por artículo están exentos del impuesto a las ventas en la ciudad de Nueva York, lo que supone un ahorro real en algunas camisetas y un par de zapatillas, y se aplica por artículo, no por ticket. Segundo, los horarios aquí siguen más el ritmo de oficina que el turístico, así que los grandes centros mantienen horarios de centro comercial normales, pero los pequeños locales independientes a menudo cierran temprano y no abren los domingos.
Así los clasificaríamos, con tiempos a pie desde John Street.